
Cómo se hace para salir de sí y entregarse y fundirse en otra carne. Cómo se hace para no tener miedo. Para ofrecerse sin temor a ser poseída. Cómo se hace para que el beso no concluya en la boca ni la caricia en el límite del vestido, sino que se prolongue y se adentre con la indecente curiosidad de la infancia. Por qué la inocencia era más sabia que la pasión, y más audaz. Por qué con su piel de niña se murieron las correrías, las exploraciones, las invitaciones, los apremios, los saqueos y los asombros...
Alevosías de Ana Rossetti
Alevosías de Ana Rossetti
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